Las canciones llegan tarde, pero están de nuestra parte...
Todas las herramientas se miden por un número al final. Y siempre la necesaria es la del doce. Si falla, es la del dieciséis.
Podemos repensar en la repetición como resultado de un deseo de devenir que aleja del pensamiento de cualquier tentación elegíaca, de cualquier mirada inmovilista hacia atrás. El Tour de Francia y sus repeticiones nos hace fuertes, porque su serialidad celebra siempre el placer de la repetición, pero invoca a la vez el miedo al anquilosamiento, el anhelo térapéutico de regeneración....Nostalgia de mañana, que nos pueda servir para exaltar la felicidad cuotidiana...

